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El conocimiento holístico, intuitivo y hermético, para el Tarot

El conocimiento holístico, intuitivo y hermético, para el Tarot

La noción del signo constituye un concepto imprescindible en la teorización de diversas disciplinas y actividades —el arte militar, ritos religiosos, la medicina—, fenómeno del cual las artes escénicas no se sustraen.
En mi experiencia de trabajo he descubierto que por medio de Los Arcanos Mayores del Tarot, se logra establecer una comunicación muy rica con el conocimiento guardado en la noosfera.

El reconocimiento universal de los elementos primarios, que veremos a continuación es una sabiduría milenaria y en la cual descansa el Tarot y la mayoría de oráculos.

Elemento
  • Aire: Es un elemento activo y masculino, junto con el fuego, símbolo de la espiritualización. Está asociado simbólicamente al viento, al aliento, es la vía de comunicación entre el Cielo y la Tierra; la expansión, el soplo necesario para la subsistencia de los seres. Nuestro cuerpo vive del electrón que está en el oxigeno, átomo y núcleo de este, allí electrón negativo está dispuesto para servir de energía electrónica de la vida, sin ellos no podemos resistir vivos más de 2 minutos.
  • Es el medio propio de la luz, del vuelo, del perfume, del color y de las vibraciones interplanetarias.
  • Fuego: El fuego corresponde al sur ( en el hemisferio norte ), rojo, al verano y al corazón. Esta última relación es constante, ya sea que el fuego simboliza las pasiones (especialmente el amor y la cólera), o el espíritu (el “fuego del espíritu”). Es símbolo de acción fecundante e iluminadora, de purificación y regeneración. Los ritos de purificación a través del fuego, son característicos de culturas agrarias, puesto que simbolizan los incendios de los campos, que luego vuelven a cubrirse con naturaleza viva (regeneración periódica). Pero al mismo tiempo, tiene un aspecto negativo: obscurece y sofoca por su humo; quema, devora, destruye (fuego de las pasiones, del castigo, de la guerra). Otras cremaciones rituales utilizan el fuego como vehículo portador de mensajes del mundo de los vivos al de los muertos.
  • Agua: Sus significados pueden reducirse a tres temas dominantes: fuente de vida y muerte; medio de purificación; centro de regeneración corporal y espiritual. Las aguas representan la infinidad de lo posible, contienen todo lo virtual, lo informal; son el origen, todas las promesas de desarrollo, pero también las amenazas de reabsorción. Sumergirse en ellas es retornar a la fuente para extraer de allí una fuerza nueva. También es símbolo de fertilidad, pureza, sabiduría, gracia y virtud. Es fluida y tiende a la disolución, pero también es homogénea y tiende a la cohesión. El agua corresponde al sur en Chile, al frío, al solsticio de invierno. Si las aguas agitadas significan el mal, el desorden, las grandes calamidades, su contraparte, las aguas en calma, significan paz y orden. Cuando desciende es llamada lluvia, una semilla que viene a fecundar la tierra, por lo que es masculina. La que nace de ella es femenina. Por otro lado, el agua helada, el hielo, expresa el estancamiento psíquico, en su más alto grado, la falta de calor del alma y la ausencia del sentimiento amoroso.
  • Tierra: Se opone al cielo como el principio pasivo al principio activo. Ella soporta, mientras que el cielo cubre. Todos los seres reciben de ella su nacimiento, pues es mujer y madre fértil. Ella da y toma la vida. Cría a todos los seres, los alimenta y luego de ellos recibe de nuevo el germen fecundo. La tierra es la substancia universal, es la matriz que concibe las fuentes, los minerales y los metales.
  • Estos símbolos están presentes en cada paisaje , obra artificial , como en una manifestación natural. Está con nosotros desde la creación.
La comunicación.-
La comunicación desde el modelo lineal se concibe como un proceso de transmisión de información, realizado con un acto lingüístico, consciente y voluntario. En este proceso los dos elementos más importantes para el éxito de la comunicación son el emisor y el receptor, considerados individualmente.
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Hoy los estudios de referentes al Tarot se ha podido entender que fue un medio comunicador dde información codificada a través de símbolos. Como así mismo un almacenador de conocimiento, reservado sólo para quienes entendían de él.
El uso de los signos en el pasado.
El hombre primitivos se contentaba con un uso puramente instrumental de los signos, ligado a sus condiciones de subsistencia (lugar donde encontrar la caza, avisar de peligros inminentes, etc.), lo que no implicaba problemáticas específicas que resolver. Pero, a medida que la realidad social se va haciendo más compleja, el uso de los signos deviene más estricto: el signo debe reproducir de forma unívoca las realidades del mundo material con el fin de preservar la integridad y la identidad del grupo humano.
La relación entre semiótica y comunicación.
Todo acto de comunicación puede describirse como un par constituido por un signo producido por un emisor, interpretado luego por un receptor. Su estudio combinará producción e interpretación de un mismo signo. Tomando el modelo peirceano podríamos representar los procesos de producción e interpretación con un gráfico como el siguiente, en el que O representa el objeto, S representa el signo, I representa el interpretante y las flechas muestran las relaciones de dependencia:
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La mayor parte de los autores se han interesado casi exclusivamente en el problema de la interpretación de los signos, partiendo de la opinión, ampliamente extendida, de que la producción y la interpretación son procesos absolutamente reversibles. De esto se desprendía que describir la interpretación es describir también, como en un espejo, la producción.
Contra esta afirmación se puede observar que, si el productor es dueño del objeto que elige para comunicar su mensaje (elección de palabras, de grafismos, de gestos, de configuraciones múltiples de unos y de otros), el intérprete está obligado a efectuar un trabajo de reconstrucción de ese objeto (una semiosis inferencial) que no tiene por qué llegar necesariamente a reencontrar el mensaje original. En efecto, las relaciones singulares que productor e intérprete mantienen con las instituciones de la significación son las que regulan su comunicación. Hay, entonces, una disimetría a priori, puesto que el primero pone en marcha algo ya presente en él, mientras que el segundo debe descubrir precisamente lo que el primero actualizó.
La semiótica es el estudio de los signos, o es el estudio de la significación, o tal vez, ambas cosas a la vez. Las diferencias terminológicas no son tan triviales como a simple vista parecería. Cada definición entraña una teoría del conocimiento diferente. Desde la primera perspectiva todo el universo humano consentido es en últimas un universo de signos y símbolos. El sentido mismo termina por ser el problema del “sentido” de los signos. Esto tiene corolarios precisos: no se puede pensar sin signos, toda cognición es semiótica; cualquier clase de conocimiento es semiótico. Los signos son los instrumentos de la lógica. El pensamiento se rige por estrictas leyes lógicas, más aún, lo que es posible en la experiencia depende por entero de las posibilidades matemáticas. Esta vía de entender los procesos significativos es altamente popular en nuestros días, pero tiene una larga herencia que viene de Kant y Peirce. Corresponde punto por punto con el programa de las ciencias empíricas instrumentales en su avasallador tránsito hacia la producción tecnológica. En esta manera de entender el asunto la semiótica es una ciencia normativa, la propia noción normativa de la verdad y la falsedad es un derivado de la visión normativa de la lógica de los signos.
Inconciente colectivo Universal.- Este Inconsciente Colectivo es, en la visión jungiana Universal de carácter un grano salis, por lo cual está en todas partes y en todos los individuos.
Esto equivale a decir que está en todos los seres humanos y por lo tanto es suprapersonal. Los contenidos de lo inconsciente personal o individual son los llamados complejos de carga afectiva, mientras que los contenidos del inconsciente colectivo son los arquetipos. Partiendo del concepto arquetípico de Filón de Alejandría hasta las doctrinas tribales que desembocan en la doctrina secreta, Jung encuentra en esta última una expresión típica de la transmisión de contenidos colectivos procedentes del inconsciente. Entonces existe una red de conocimiento que fluye en las mentes del ser humano y esta es natural.
Noosfera; Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955). Teilhard explica la noosfera como un espacio virtual en el que se da el nacimiento de la psíquis (noogénesis), un lugar donde ocurren todos los fenómenos (patológicos y normales) del pensamiento y la inteligencia. Una red artificial , hoy formada por internet , TV, Teléfonos, radios, cines, etc.

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